Reforzar el lazo transatlántico con una Europa más independiente


Apertura

Por Juan Ramón Gómez.

El futuro de la alianza estratégica de Europa y Estados Unidos, forjado por el tratado de la OTAN pero reforzado por la afinidad cultural y por otros factores como el tratado de libre comercio TTIP que se está ultimando en estas fechas, centraron el debate en el primer encuentro Café Transatlántico, organizado por la Asociación Ideas y Debate el 29 de octubre en la sede de las Instituciones Europeas en Madrid.

la foto

 

En la apertura, Dimitri Barua, responsable de prensa de la Comisión Europea en España, confesó que hace algún tiempo había apostado con un amigo que en veinte años no habría una política europea de defensa común, “y en los últimos años parece que voy a perder, y espero perder la apuesta”.

Por su parte, Miguel Ángel Benedicto, presidente de la Asociación Ideas y Debate, describió este Café Transatlántico como la continuación natural de las iniciativas Café de América y Café de Europa: “Después de cada orilla por separado, por qué no las dos a la vez. Queremos buscar más puntos de encuentro ahora que se habla tanto del tratado de libre comercio Europa-Estados Unidos”.

El ministro consejero de la embajada de Estados Unidos en España, Krishna R. Urs, recalcó su hondo aprecio por el fuerte vínculo que une a los dos países, y subrayó la importancia de estar unidos en un momento en que las amenazas no vienen sólo del otro lado del mundo, sino que están en la propia Europa. “Estados Unidos mira a Europa como una comunidad indispensable de aliados y sigue comprometido con la seguridad europea con las distintas operaciones antimisiles”, recalcó. “Pocas veces ha sido tan importante la unión entre EEUU y Europa como ahora”, subrayó. Además de Ucrania, las de Irak, Siria y el ébola “son las amenazas a las que debemos responder ahora, y nadie puede afrontarlas solo, ni siquiera Estados Unidos“, advirtió. “Cada vez se pide más a nuestras fuerzas armadas, y seguimos comprometidos y liderando, pero necesitamos aliados que contribuyan a asumir los retos que están a su alcance. Que no les frenen las razones políticas. Si no invertimos ahora en seguridad, nos tendremos que preguntar por qué, si hay una crisis, no podemos frenarla”, concluyó.

“España es un aliado leal de Estados Unidos que apuesta por una relación sólida y fuerte para la defensa de Europa”, respondió el general Juan Antonio Moliner, jefe de Gabinete del Secretario General de Política de Defensa, que repasó los asuntos más importantes de la agenda bilateral UE-Estados Unidos, desde la cooperación en la coalición internacional contra el Estado Islámico a la crisis del ébola. “Los desafíos comunes han acentuado enormemente la interdependencia. El panorama de seguridad internacional ha cambiado y hace necesario reforzar las alianzas. La OTAN seguirá trabajando para tener las fuerzas y el equipamiento adecuado en el lugar y el momento oportuno”, y para terminar explicó: “Hay que trabajar de forma más sistemática e integrada para prever las amenazas y afrontarlas”.

Primera mesa

España y la Europa de la defensa frente a los Estados Unidos del “leader from behind”

Mesa 1

A lo largo de la jornada se celebraron tres mesas redondas. En la primera, Agustín Conde, presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, explicó que tras la creación de la OTAN, “Estados Unidos pagaba la factura de la defensa europea, y sólo el Reino Unido y Francia tenían autonomía”. El éxito de este vínculo dejó sin avances una política europea común, y hoy el 75% del presupuesto sigue correspondiendo a Estados Unidos. Ahora se pretende elevar el presupuesto de los países miembros al 2% del PIB, pero “no se trata de gastar más sino de gastar bien, porque Europa gasta más que Rusia pero no tiene su capacidad de defensa”. En ese sentido, Conde apuesta por la cooperación reforzada sin ceder la soberanía nacional –”sin ella un país no se puede defender”–, con más autonomía de Europa “sin necesidad de romper con Estados Unidos”. Y reivindica también “una industria de defensa europea para mantener nuestras capacidades. Esa industria supone internacionalización, empleo de calidad, productividad, innovación y más de 200.000 puestos de trabajo en España. La renuncia a esa industria supone dejarse colonizar por las de otros países“. Además subrayó que “una mayor seguridad en Europa es una mayor seguridad para España”.

Junto a Conde se sentó David García Cantalapiedra, que dio una visión más académica como profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. “Creo que la relación transatlántica es imprescindible”, comenzó. “No sólo por las amenazas que hay hoy en día, tenemos que tener una visión a largo plazo y global”. Y esas amenazas parecen venir más de Rusia, que “ha abandonado el desarme y está adquiriendo armas estratégicas”, y de China, que “en 2025, si no antes, igualará el presupuesto de defensa de Estados Unidos”. Y es que mientras esos presupuestos bajan en los países de la OTAN, se están incrementando en el resto del mundo, aseguró. Por eso, opina que Estados Unidos y Europa “deben plantear una nueva política exterior, con capacidades para hacer frente a los desafíos internacionales. Estados Unidos se ha dado cuenta de que Asia es donde giran los asuntos internacionales. Europa está ahora lejos del centro de los asuntos internacionales, es un error estratégico fatal. Tenemos que empezar a mirárnoslo”.

Segunda mesa

La energía: un reto para la UE frente a la futura independencia de Estados Unidos

Mesa 2

La segunda mesa se inició con la intervención de Gonzalo Escribano, investigador principal del Real Instituto Elcano, que aseguró que la independencia energética no existe más que “en los programas electorales de Estados Unidos. Aunque sea autosuficiente, eso no le da la independencia. Lo que hay es interdependencia”. A su parecer, “la producción no convencional –el fracking– supone un cambio muy importante en geopolítica. Ha hecho bajar los precios pero no le da a EEUU capacidad para intervenir en el mercado del petróleo. Si caen los precios es porque Arabia Saudí vende a descuento para mantener su cuota de mercado en Asia”. El líder sigue siendo Arabia Saudí en petróleo y Rusia en gas. Lo que sí puede hacer Estados Unidos, si exporta su gas a Europa, es obligar a Rusia a bajar sus precios, y “como la mitad de su presupuesto depende del gas, tendrá que bajar su presupuesto y así reducirá el ‘aventurerismo’ del señor Putin”.

Sobre la energía en la UE indicó que “los países europeos deben convencer a los demás de que nuestro modelo es más atractivo y más viable”. “El fracking no es la bala de plata de la energía. Es una parte de la solución que hay que combinar con la nuclear y las renovables”, concluyó.

El general Jesús Argumosa, director adjunto del Grupo Atenea, remarcó que “los seis o siete puntos conflictivos del mundo hoy tienen problemas con la energía”. En ese escenario, “Estados Unidos gasta 600 millones de dólares al año en defensa, es el único país con proyección geoestratégica militar”, que ha potenciado con el control de la tecnología del fracking. Los tres ejes de actuación de Washington ahora están en controlar China, Rusia y las rutas asiáticas de hidrocarburos. Por eso ha pivotado su geoestrategia hacia el Pacífico “para controlar esa zona”. Y es que China será el primer país en demanda de energía en 2035, y está negociando con Rusia la creación de conexiones para importar el gas de Siberia. “Si se hace, China se convertirá en el principal protector de Rusia, pero no quiere pagar por su construcción”. En conclusión, Argumosa aseguró que “Estados Unidos quiere ayudar a Europa por sus propios intereses”.

Tercera mesa

¿Seguirá la OTAN como nexo de unión entre las dos orillas?

Mesa 3

Antes de aventurarse a responder a la pregunta que daba título a la tercera mesa redonda, Jordi Marsal, adjunto civil del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, recordó una frase: “Para predecir el futuro, si no tienes una bola de cristal, mira la historia”. En su opinión, “estamos viviendo un renacimiento de la geopolítica. La cumbre de Cardiff cambió de objetivos por la crisis de Ucrania y la expansión del Estado Islámico”. Mientras tanto, se produce “una revolución energética por los nuevos métodos de extracción y un ambiguo resurgimiento chino, que desde 2008 es más agresivo en política exterior”. Marsal también habló del pivote de la política exterior estadounidense hacia el Pacífico, pero advirtió que “las viejas realidades se resisten. Por ejemplo, el alto precio del petróleo y el gas permiten a Rusia recuperar el imperialismo ruso. Eso, junto a los errores de la UE en Ucrania, lleva a la crisis actual”. Ahora, mientras la geoestrategia sitúa a Estados Unidos en el Pacífico, la geopolítica le retiene en Europa, en el territorio entre los mares Báltico y Negro que desde el siglo XIV ha sido “un tapón histórico para la expansión rusa. La geoestrategia tiende a separar y la geopolítica a unir“. Y añadió: “El conflicto otomano es otra persistencia geopolítica, donde Estados Unidos se mantiene pero reclama cada vez más responsabilidad a la Unión Europea”.

El general Rubén García Servert, comandante del Centro de Operaciones Aliadas de la OTAN en Torrejón de Ardoz (Madrid), reflexionó sobre la evolución de la Alianza Atlántica tras sus últimas ampliaciones y su extensión a misiones y lugares fuera de las competencias marcadas en sus artículos 5 y 6: “Creo que necesita una refundación que la adapte a los nuevos retos”. En ese nuevo tratado, a su modo de ver, Europa debería asumir el protagonismo de su responsabilidad en defensa, frente a la dinámica actual, en que “en la UE prevalece el corto plazo frente al gran proyecto, que está perdiendo en la opinión pública los elementos dinamizadores”. Con el tiempo, concluyó, “el nexo transatlántico acabará siendo subsidiario, porque Europa llegará a la conclusión de que la responsabilidad empieza en uno mismo, y no puede depender de otro”.

Cierre

Otro militar, el capitán de navío Ignacio García Sánchez, segundo director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, participó en la clausura de la jornada recordando que en su discurso de El Cairo Barack Obama expresó que África no necesita grandes hombres sino instituciones fuertes. Y recurrió a otro gran líder, como calificó a Javier Solana, para dar las claves de la que debe ser la estrategia de Europa: “Más actividad interna, más consolidación externa, más coherencia –solidaridad, legitimidad y credibilidad– y más capacidad para exportar, para lo que antes debe fortalecer su capacidad interna”.

A su lado, Eugenio Nasarre, presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, mostró su apoyo firme al tratado de libre comercio entre Europa y Estados Unidos (TTIP) que se está negociando en la actualidad “como nexo comercial y geoestratégico, como elemento dinamizador de la economía europea”. Y añadió: “El avance del proyecto europeo debe fortalecer los vínculos transatlánticos”. Para terminar, reivindicó la memoria de Jean Monnet, uno de los fundadores de lo que hoy es la Unión Europea: “Estos objetivos tan complejos deben hacerse en pequeños pasos, no de una vez, pero los pasos son importantes. Además, en cada paso se debe haber una cesión parcial de soberanía, que supone la creación de instituciones comunes”.

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