Europa, una oportunidad

Cooperación

María Angustias Caracuel Raya
Presidenta de la Asociación de Diplomados Españoles en Seguridad y Defensa
Cuando tuve la oportunidad de ser estudiante Erasmus en la Universidad de Newcastle Upon Tyne en 1990, el proceso de construcción europea era muy incipiente –por no decir inexistente– en temas de seguridad y defensa. Adormecida la Unión Europea Occidental (UEO), hubo que esperar a la firma y posterior ratificación de los tratados de Maastricht, Ámsterdam, Niza y el actualmente vigente de Lisboa para avanzar de una Cooperación Política Europea (CPE) a una Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD) y finalmente a una Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD), como parte integrante de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC).

La evolución en este juego de acrónimos no ha sido fácil, pues tuvieron que sortearse numerosos obstáculos, derivados en gran medida de los vertiginosos cambios en el mapa europeo durante la última década de los 90. De lo que no hay duda es de que Europa ha ido asumiendo paulatinamente una mayor responsabilidad en la gestión de los desafíos que afectan a la seguridad regional y global, desempeñando un papel de primer orden en la escena internacional. Así, la UE se ha ido dotando de políticas, instituciones e instrumentos propios para desarrollar un importante número de misiones civiles y militares fuera de sus fronteras: treinta misiones en cuatro continentes diferentes desde 2003 hasta la fecha.

En este contexto, el denominado enfoque integral de la seguridad (comprehensive approach) está confiriendo un valor añadido a la propia acción exterior de la Unión. Se trata de su capacidad de emplear de manera coordinada, simultánea y conjunta un amplio abanico de medios políticos, diplomáticos, económicos, militares, policiales, humanitarios, de cooperación al desarrollo, etcétera para la prevención, gestión y resolución de crisis y conflictos en estrecha colaboración con sus socios y aliados.

Hoy podemos afirmar con rotundidad que, gracias a la UE, se han transformado las relaciones entre sus veintiocho países miembros, otras organizaciones internacionales, como la ONU, la OTAN y la Unión Africana especialmente, los llamados terceros estados y otros actores gubernamentales y no gubernamentales. Sin duda, colaborando activamente con ellos, con coherencia y complementariedad, especialmente en el desarrollo de capacidades militares, se logrará dar respuesta a las ingentes necesidades existentes en el campo de la seguridad y la defensa.

Mirando al futuro, la UE debe y puede hacer más por la paz y la seguridad internacionales, pero ello depende de lo que sus estados miembros sean capaces y estén dispuestos a aportar a la hora de manifestar una voluntad política firme y cohesionada ante los intereses comunes que nos afectan, evitando la contraposición de intereses nacionales particulares. Asimismo, los ciudadanos tenemos también una responsabilidad primordial para así demandarlo a nuestros dirigentes políticos en defensa del valor universal, que es la paz, y el bien público, que es nuestra propia seguridad y la de otros pueblos. Se trata, pues, de un camino de doble vía en donde todos –instituciones y ciudadanos– debemos acompañarnos mutuamente en la promoción de una conciencia de ciudadanía europea y una cultura estratégica, como demanda la Estrategia Europea de Seguridad de 2003 y su informe de aplicación de 2008.

En definitiva, hay que seguir avanzando en el proceso de construcción europea y en la proyección internacional de la Unión. Queda mucho camino que construir para materializar la PCSD, según se contempla en el Tratado de Lisboa, y llegar a la defensa común, como estipula su artículo 42.2. También queda mucho recorrido para consolidar lo alcanzado hasta la fecha. Ambos retos representan, en mi opinión, una oportunidad para seguir trabajando por la paz, la seguridad y la defensa en beneficio de la Unión y del sistema internacional hasta alcanzar definitivamente un nuevo orden mundial más justo, estable y solidario para “nosotros los pueblos”, como subraya el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas.

Artículo publicado en el libro:
Europa 3.0 – 90 miradas desde España a la Unión Europea
Plaza y Valdés, 2014.

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