Un acuerdo esencial para Europa y el mundo

 Pablo Casado. Portavoz en la Comisión del Congreso para la Unión Europea.

El Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos de América (TTIP, por sus siglas en inglés) es una de las iniciativas más ambiciosas de la historia de la Unión Europea. No sólo crearía la mayor zona de libre comercio del mundo sino que, además, estrecharía una asociación estratégica fundamental para afrontar los actuales desafíos internacionales.

 

Esta misma semana el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) ha debatido en Pekín la creación de una zona de libre comercio (FTAAP) con grandes potencias como Estados Unidos, China o Rusia incluidas. Por todo ello, Europa no debe perder la oportunidad de asociación comercial atlántica o quedará relegada frente a las ya muy exitosas y consolidadas iniciativas de libre comercio internacional, a las que se puede unir un proyecto gigantesco como la nueva alianza comercial del Pacífico.

 

La relación económica entre los Estados Unidos y la Unión Europea es hoy la mayor del mundo, puesto que representa un tercio del comercio total de bienes y servicios, casi la mitad de la producción económica mundial y supone intercambios comerciales de más de dos mil millones de euros al día. Esta relación económica después del acuerdo sin duda supondría un impacto revolucionario tanto al nivel nacional como internacional.

 

Las estadísticas del beneficio que traería este acuerdo a ambos lados del Atlántico son impresionantes. Un estudio encargado por la Comisión Europea estima que los beneficios económicos anuales gracias al acuerdo de libre comercio podrían alcanzar 120.000 millones de euros para la Unión Europea y 95.000 millones de euros para los Estados Unidos. Esto significaría un incremento de la renta disponible de 545 euros anuales para una familia europea de cuatro personas. Además, se prevé que las exportaciones de la UE a los EE.UU. se incrementarían un 28%,  lo que equivale a 187.000 millones de euros adicionales.

 

Estos beneficios no sólo serían para los que firmasen el acuerdo, sino también para la economía internacional. Esta liberalización comercial supondría aumentar el PIB mundial en 100 mil millones de euros. Y lo que es más importante, consolidaría el área de más prosperidad y protección social del mundo.

Para España, un país atlantista histórica y geográficamente, este tratado de libre comercio supondría extraordinarios beneficios, que justifican el impulso decidido que está acometiendo el Gobierno de la Nación y el Partido Popular para su efectiva y ágil negociación.

 

El TTIP también serviría para fortalecer los valores atlánticos que siempre se han caracterizado por la defensa de la libertad, la democracia, el Estado de Derecho y los derechos fundamentales. Además sería un primer paso para extender esta asociación del Atlántico Norte a toda la cuenca atlántica, es decir a Latinoamérica y África occidental.

 

Además, la finalización de las negociaciones sobre el TTIP ofrecería una posibilidad de cooperar aún más estrechamente en temas en los que la Unión Europea y los Estados Unidos ya están cooperando como la seguridad estratégica y la no proliferación de armas nucleares, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, la prevención del cambio climático o la cooperación contra la pobreza,

 

Barack Obama, recordaba en Bruselas este año que el mundo es más seguro y más justo cuando Europa y América actúan como uno solo. Indudablemente este acuerdo comercial ofrecería una oportunidad histórica para dos potencias atlánticas aliadas y su éxito determinará el futuro de la escena internacional.

 

 

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